Por: Arq. Gilberto Camargo Amorocho – Miembro de Junta SMPB

 

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

 

 

Bucaramanga somos todos, comerciantes, industriales, ambientalistas, ateos, creyentes, comunicadores sociales, empresarios de buses, taxistas, ambulantes, personas de paso, enfermos, pensionados, desocupados, estudiantes, investigadores, docentes, ancianos, niños, entidades públicas, privadas y venezolanos. La ciudad y su futuro debe ser participativa y por consenso.

La conservación del ambiente es de todos. Cuando hay época de buena venta, los comerciantes jamás dicen “que utilidades tuve”, pero cuando es algo por el civismo y por regalar unos segundos para cuestionar estilos de vida y tipo de ciudades, cuando la plata o el dinero pasa a un segundo lugar, ahí si sale la expresión “Que perdidas tuve”. Que visión tan Narcisa, materialista y mezquina de algunos, que dice representar estamentos productivos de la sociedad.

Desconocen o se hacen, la tendencia cada vez más fuerte de la consolidación del movimiento mundial: Ciudades sin vehículos o la humanización de los centros históricos, cada año son más las localidades que se asocian y hacen sus transformaciones internas. Mas que perdidas o ganancias, el día sin vehículos debería ser un día para la reflexión, donde todos los arriba citados daríamos puntos de vista en lugares barriales de encuentro, escuelas, universidades, salones de acción comunal, donde el gobierno y la academia a tomar nota sobre el imaginario ciudadano, para tener soportes de grandes proyectos urbanos. Seria por fin comprender la gran riqueza para el espíritu y la salud colectiva que conlleva el fomento del nosotros, del conocernos los vecinos, los de la cuadra a través del dialogo y ratificar un derecho humano universal: Aceptarnos y respetar la diferencia que tenemos un ser del otro, teniendo claro que todos jalamos por un mejor común denominador: Bucaramanga Sostenible.

Acá no se trata de imposiciones, esto es una construcción colectiva, donde todos aportamos y todos ganamos. Estamos condenados a vivir con los demás. La actividad Profesional solo tiene sentido en la medida en que articula su quehacer y en particular su producción de conocimientos al desarrollo de mejores niveles de convivencia, calidad de vida y existencia a escala humana, es decir, a la generación de nuevas formas de relaciones sociales.