Don Julio

Solucionemos la invasión del espacio público

Siempre durante toda mi vida he observado con mucha consideración a los vendedores ambulantes de mi ciudad. Gente sencilla, de escasos recursos y con deseos de obtener ingresos para sostener a sus familias, ofrecerles educación, salud, vivienda, es decir una vida digna que todos los colombianos nos la merecemos; qué bueno que el padre o la madre regresen a sus hogares por las tardes lleven el sustento y les demuestren además, que han ejercido un trabajo decoroso y honesto, dando así ejemplo a su familia.

Yo pienso que esta situación que observamos especialmente en el Centro de la ciudad de vendedores a granel, no se soluciona quejándonos por medio de la prensa, radio, televisión, o atropellándolos con la Policía. Ya sabemos que esto no funciona y cuántos años llevamos con el mismo cuento.

Debemos en lugar de quejarnos ofrecer soluciones y yo lo voy a hacer con un ejemplo que fue real:

Cuando mi campaña a la Alcaldía de Bucaramanga hace mas de 20 años uno de mis programas era la construcción de la plaza de mercado central. Recuerdo que no fue de muy buen recibo para la clase política porque no les convenía que ésta gestión se hiciera puesto que los vendedores ambulantes se convertirían en propietarios y ya no podían ellos manipular sus votos.

El plan era reunir a todos los vendedores ubicados en el lote de la plaza de mercado y unirlos por medio de una cooperativa y con el apoyo económico de ésta y con aportes de los vendedores compraban el lote y lo construían. Cuatro años más tarde este programa se realizaba en la Alcaldía del Dr. Carlos Ibáñez.

Claro está. Para que un nuevo programa de centros comerciales para vendedores ambulantes se realice, se necesita la voluntad de la alcaldía para que lo lidere ubicando a una persona de mucha credibilidad, liderazgo y conocimientos para iniciar las gestiones. Estas serían primero la de reunir los nuevos afiliados y segundo ubicar una gran empresa privada para los diseños y construcción, puesto que se tendrían que construir varios de ellos en la ciudad como ya lo veremos más adelante. De manera que una vez los vendedores se conformen en una nueva cooperativa y efectúen sus ahorros por uno o dos años, éste sería el aporte de ellos y lo demás lo financiaría la cooperativa o una entidad financiera para así iniciar comprando el lote y efectuar la construcción.

Es importante que el lote se encuentre muy bien ubicado en el centro de la ciudad, si se tiene en cuenta que la inversión es alta y no se puede fracasar.

La entidad financiera no correrá ningún riesgo puesto que el lote y el edificio responderán por la deuda.

Insisto, que lo más importante es la ubicación del lote y el número de centros comerciales que se requieran dependiendo del número de vendedores ambulantes que existan, para lo cual se contratará un estudio técnico con una firma seria y responsable.

Este gran centro comercial embellecerá la ciudad puesto que tiene que construirse a la altura de los mejores edificios para tal fin.

Tengo para mencionar, como ejemplo, el centro comercial “El Recreo” en Quito, Ecuador, el cual me sorprendió cuando lo conocí por su diseño, con todas las comodidades de un centro comercial de cualquier gran ciudad. Locales muy bien presentados, restaurantes, salas de cines, bancos, cafetería, parqueaderos; todo repito de extraordinaria presentación, también sus productos y servicios orientados a la población de escasos recursos y también además para la población de altos recursos que les gusta comprar barato. A los nuevos propietarios se les capacitará para la atención al cliente, la decoración y presentación de sus locales comerciales. Si esta idea llegare a calar, sería importante efectuar un inventario de vendedores ambulantes de la ciudad de Bucaramanga y así sabríamos cuántos centros comerciales se necesitarían, tamaño y lugar. Es conveniente tener en cuenta que un buen porcentaje de vendedores ambulantes son micro empresarios y que, al pertenecer a este nuevo programa, ellos al desarrollarse económicamente generarían empleo.

Y que decir sobre los nuevos empleos para los trabajadores que intervendrían en la construcción de estos centros. Buen negocio para las firmas constructoras. Tomando un informe del diario El Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com) sobre varios centros comerciales de la ciudad de Quito, nos enteramos que el centro comercial “El Recreo” inaugurado en el año 1995, según estadísticas del año 2009, fue visitado en promedio por 190.000 compradores mes y en el año 2010 fue visitado por 2.170.000. El número de locales es de 350, el número de empleados es de 3.000 y la tasa de rotación ha sido menos del 1%.

Abramos paso a la prosperidad, al desarrollo y a la comodidad de nuestra ciudad bonita.

JULIO A. GONZÁLEZ REYES