Por: Arq. Gilberto Camargo Amorocho – Miembro de Junta SMPB

 

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

Estas palabras son un “recorderis” que vuelven a tomar vigencia este 2017 a raíz de una conferencia que recibí hace 2 años sobre borrador del “Acuerdo de modificación del POT de Bucaramanga”, dictada por la firma contratista, tuve oportunidad de saber que nuestra ciudad no está visionada y que es prioridad retomar esa tarea, modificando el marco legal vigente que facilité el camino.

La sectorialidad y falta de visión global en la planificación urbana tradicional, de manera integral en sus enfoques, y ausencia de mecanismo de participación comunitaria efectiva en la concreción de sus herramientas, genera planes directores desconectados del ser ciudad, con pocas probabilidades de incorporarse con acierto en una administración urbana, imposibilitada de observar el fenómeno social cultural y económico que se lleva a cabo en el territorio durante el proceso de ordenamiento.

Una ciudad sin visión es presa fácil de la subjetivación de políticos, dueños del gran capital y de la tierra. Una ciudad que sabe para donde va, es una ciudad con autoridad, carácter y madurez. La ciudad debe proyectarse conociendo su historia, su ser metropolitana, su urbanismo como base de una planeación estratégica, con su impacto social y ambiental, su memoria patrimonial, el significado de lo público, la inequidad, desigualdad y su reflejo en la ciudad informal, el derecho a ciudad, su movilidad, la defensa del recurso natural, las debilidades y fortalezas de su territorio, la vista por los sujetos, los periodistas, niños, ancianos, academia, mujeres, desplazados, discapacitados, los artistas, los empresarios, los policías y los habitantes de la calle.

Señor Alcalde de Bucaramanga, usted tiene un Gran reto: Concebir la planificación urbana, como un instrumento capaz de establecer previsiones de futuro desde el presente conociendo integralmente la realidad, hoy la planificación es una práctica político-técnica al  servicio de la innovación y la reinvención del territorio.