Bucaramanga desde lejos: Que lo roben en la calle no es normal

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21 mayo, 2019
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Bucaramanga desde lejos: Que lo roben en la calle no es normal

Por: Alfredo Serrano Carreño

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

Las personas, somos seres de costumbres, tradiciones y nos amoldamos como sea al entorno en que habitamos. Naturalmente, al rededor del mundo, las sociedades son distintas, algunas con mejores índices de seguridad que otras, algunas con problemas sociales diferentes, con necesidades de otra índole, de todas maneras en donde estén establecidos los seres humanos existirán las necesidades de diferentes características, lo que hace diferente a unos de otros es cómo se asumen esas necesidades y las solventan.

arma mientras roban celular.
El robo en Bucaramanga sigue incrementando

Desde la distancia pero al mismo tiempo sintiendo a Bucaramanga tan cerca, se puede reflexionar sobre cómo nos terminamos acostumbrando tan fácil a situaciones que no son normales, hasta llegar al punto de que una víctima sea señalada, incluso desde el seno de su familia, como la responsable de lo que le pasa, por ejemplo los robos que cada vez incrementan más, en donde una persona por el simple hecho de llevar un celular en la calle es robada, pero al final la culpable es la víctima por tener justamente el celular.

Estas situaciones no son normales y pensemos sobre la siguiente cifra, de acuerdo con un informe de la Dijin 1407 robos hubo en el primer trimestre de este año, lo que preocupa aún más es que la respuesta de la mayoría de las personas ante un hecho de estas magnitudes : «Eso es porque dio papaya» «culpa suya, quién lo manda a sacar el celular en la calle». Todo dentro del lenguaje que justifica al ladrón y culpa a la víctima, de esta manera la esperanza de tener una ciudad mejor se desvanece porque la normalización de estos hechos solo da más espacio a que estas cosas sigan pasando y sin el más mínimo asombro de las personas.

Como dijimos inicialmente, estamos hechos de costumbres, precisamente una de esas es vivir en medio de los ladrones, hicimos que se volviera normal el «raponeo», el ataque directo con armas, por las malas decisiones e intereses particulares de los mandatarios, se nos hizo costumbre también sentirnos culpables porque nos roben en las calles, pero deben saber que existen otros sitios del mundo en donde este tipo de situaciones se convierten en algo escandaloso y la respuesta nunca es «eso fue porque dio papaya» siempre es aterrador escuchar que a alguien lo robaron, por supuesto, la seguridad prima y cuando la seguridad se rompe se vuelve escandaloso, si, hasta con un «simple» robo.

Normalizamos las cosas, los hechos que son aterradores, pero como se volvió el pan de cada día, ahora lo más importante es celebrar y aplaudir los comportamientos «guaches» del alcalde elegido en pasadas elecciones sin ni siquiera exigirle resultados, que para eso más bien poco o nada en este cuatrienio que afortunadamente está por acabar. Esperemos que el próximo alcalde hable menos, actúe más y en temas de seguridad proteja a las víctimas y existan planes para poder dar castigos ejemplares a quienes se roban las pertenencias de la gente que trabaja duro por conseguirlas y por supuesto que recuperemos nuestra ciudad que la tenemos muy perdida.

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