Por: Dr. Evelio Díaz Cristancho – Vicepresidente SMPB

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

La bicicleta puede usarse como medio de transporte o para recreación; en Bucaramanga y/o el área metropolitana, usarla como medio de transporte es probable pero casi imposible, la geografía para escarabajos, las distancias y el clima tropical húmedo son una gran limitante, el uso recreacional desde siempre, se ha venido practicando en las primeras horas del día y en el fresco de la noche, ni ha generado ni tuvo problemas; sabemos que Bucaramanga tiene problemas de movilidad por falta de espacio para vías, y eso no se soluciona pasando todas las vías a un carril para dar espacio a la bicicleta, creando un caos total.

Las recreovías nocturnas con éxito crearon un espacio a los amantes de la bici, pero, como vemos, la cicloruta construida desde el parque de los niños a la UIS, la usan solo algunos estudiantes como medio de transporte y el resto del tiempo son inútiles, pocos la utilizan como ruta recreacional.

La propaganda populachera se ampara en efectos en el medio ambiente, argumento que merece aclaración a la luz de que la disminución del flujo de vehículos por las vías de la ciudad aumenta el consumo de gasolina y ACPM (los peores del mundo están en Colombia), o sea el problema de la calidad del aire empeora y la movilidad se agrava.

Si existe una política basada en datos científicos y estudios serios que busca del no uso del carro, entonces que el estado declare una moratoria de matrícula de vehículos particulares, cosa hoy imposible porque tampoco se cuenta con transporte masivo eficiente y/o seguro. ¿Es necesario invertir miles de millones en ciclorutas que no mejoran la movilidad, cuando la malla vial da vergüenza?

La política pública debe abogar por que su actividad favorezca a la mayoría de ciudadanos, los derechos de las minorías no deben afectar a la mayoría. En el reino de la corrupción, salta la sospecha del negociado y no de una labor pensada en mejorar la convivencia en una ciudad que vive una de sus peores crisis económicas gracias a políticas fallidas, a un código de policía que expone a los ciudadanos a una policía abusadora y al apetito de los corruptos afincados en el estado, ¿será posible que este tipo de decisiones se socialicen como lo manda la constitución y las leyes?, en este caso la socialización tomó visos de orden dictatorial, de premura para ejecutar un proyecto con fines non santos.