Por: Alfredo Serrano Carreño

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

Los lugares en donde vivimos, crecemos, nos establecemos o simplemente donde cohabitamos solemos tener normas, muchas de ellas no escritas, esto con el fin de poder llevar una vida más tranquila en donde el respeto al otro facilitaría la manera de vivir de todos, eso es vivir en comunidad y de eso se trata la convivencia, es una parte de lo que llamamos: Civismo.

 
En nuestro país solíamos tener esas normas, inclusive se enseñaban en el colegio, algunos recordarán la Urbanidad de Carreño, otros ni sabrán de su existencia, lo que si es evidente es que el bicho del civismo se está perdiendo, cada vez más estamos “normalizando” nuestra manera individual de vivir sin importar que lo que hagamos afecta directamente a las personas de nuestro entorno, que esa comodidad de no pensar en los demás siente muy bien cuando no somos nosotros los afectados pero que nos ofende cuando alguien pasa por encima de nuestros derechos.


Hoy hablaremos de una norma, no escrita, que nunca ponemos en práctica, que desde afuera se ve pero que allá adentro de nuestra ciudad bonita, no se aplica para nada y es el uso de las escaleras eléctricas. Se da por sentado que quien usa las escaleras eléctricas (especialmente cuando se va en pareja o en grupo) puede ir ocupando todo el espacio de cada escalón, de tal manera que las personas que vienen detrás, por supuesto, deben esperar. Pero en realidad la norma no escrita es que, quienes se van a quedar quietos en las escaleras, así vayan en grupo deberían ir en fila uno detrás de otros, por simple lógica, de tal manera que quienes deseen subir más rápido puedan hacerlo por la línea libre de personas para agilizar, sobre todo cuando son muchas las personas usando este recurso.

Escaleras eléctricas, civismo personas cívicas.
Se ve cómo las personas se organizan hacia un lado de la escalera y del otro lado las personas que avanzan con más prisa.


Por ejemplo, la línea estática puede ser hacia el lado derecho, mientras se deja libre el lado izquierdo para quien desee pasar más rápido, al fin y al cabo todos llegaremos al mismo lugar pero no todos tenemos el mismo afán ni necesidad de llegar de primeros.

 
De tal manera que este pequeño instructivo  sirva como manual, para que poco a poco volvamos a disfrutar de nuestra ciudad siendo más amables y dejando el lado de las escaleras para que otros puedan pasar, un acto simple pero que es cimiento para construir una sociedad más llevadera.