Por: Julio A. González Reyes – Director Ejecutivo SMPB

 

Generalmente nos quedamos con la impresión actual o final de una empresa, cuando ya ha madurado, ha crecido y sobre todo cuando ha logrado un grado de reconocimiento, sin embargo, ahí están los ejemplos de las grandes compañías tecnológicas como Apple, Google, facebook; por mencionar unas solamente, que no empezaron siendo ni teniendo lo que hoy conocemos, en sus inicios no se contaba más que con un garaje.

Arrancar con la aventura de hacer empresa, por lo general, proviene de una motivación monetaria, de deseo de transformar algo o de poner a disposición un producto que sea el resultado del trabajo y creatividad. En nuestro caso, desde muy jóvenes, decidimos crear una empresa que se llamó Margareth Fashion`s del cual derivaron otras empresas que por años funcionaron en Bucaramanga y logramos desde nuestra tierra exportar a diferentes partes del mundo.

Estaba aún en la adolescencia, cursaba tercero bachillerato (hoy octavo grado) en el Colegio Santander, cuando atravesamos en familia una situación económica difícil y decidí ayudar trabajando para aportar. Empecé de mensajero en una compañía de seguros sin dejar de lado la preparación, eso es importante no dejar de lado los estudios, luego, a los 19 años me casé con quien en la actualidad es mi esposa, Maria Cristina.

Ella conocía un arte, pintaba al óleo, las cosas que hacía le quedaban bonitas haciendo sábanas y cobijas para bebé, entonces al ver eso le pedí que hiciéramos un muestrario, yo conocía al dueño de un almacén al frente de mi trabajo que se llamaba “El Bebé”, le ofrecí así como le llevé un pequeño muestrario, el señor me compró y empezó a pedirnos más, así nos fuimos expandiendo con otros almacenes en la ciudad.

Trabajamos desde casa hasta la 1:00 a.m. y alternaba con mi trabajo en la compañía de seguros, una vez un señor se me acercó a vender un carro y le hice la propuesta de comercializar nuestro producto en los pueblos y así fue como conseguimos  nuestro primer vendedor. Empezó a viajar a Zapatoca mientras nosotros íbamos a San Gil y Socorro, en la medida que incrementaron las ventas, fuimos teniendo más empleados para producción que poco a poco fue creciendo producto de mucho esfuerzo y de reinvertir los ahorros del trabajo.

Pero nosotros no sabíamos cómo establecer precios, no sabíamos de costos y aunque trabajamos fuertemente y teníamos clientes, nos dimos cuenta luego de cuatro años de trabajo que estábamos perdiendo plata y por fortuna hubo un plan en su momento para Colombia que se llamó “Los Cuerpos de paz”, un grupo de profesionales del extranjero que vinieron a enseñar de costos, fue ahí cuando identificamos los primeros errores que estábamos cometiendo.

Lo que identificamos fue especialmente en la mano de obra, la liquidación puntualmente, por ejemplo si yo me gano 900.000 pesos, dividía ese gasto por 30 días,  ahí empezaba el primer error, tocaba dividir en 24 días que es lo que se trabaja para sacar el costo real y lo otro era el manejo de los tiempos que se tomaba en realizar el proceso de una prenda.

Así que querido emprendedor (en marcha o a futuro), de estos y muchos temas  más sobre manejo de costos y de empresas estaremos escribiendo por este medio para que le sea de utilidad. Hasta la próxima.

Glosario:

  • Liquidación: Cuando se habla de liquidación de haberes o de sueldos, por otra parte, se trata de cálculo de la remuneración correspondiente a un trabajador que mantiene una relación de dependencia con su empleador. Este cálculo se suele realizar de manera mensual y contempla el salario mínimo junto a los montos que se adicionan por disposición legal u otro motivo. La liquidación también tiene en cuenta la asistencia, el tiempo trabajado, los eventuales premios y otros componentes.