En nombre de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga y por expresa designación de su Junta Directiva, me permito expresarle a sus Hijos, Andrés, Juan Pablo y Juan Sebastián Reyes Aristizabal, a sus hermanas y hermanos Reyes Zafra, sus nueras, sobrinas y sobrinos, y demás familiares, nuestro sentimiento solidario y de acompañamiento en la pena que cierne hoy el dolor en su familia, por la desaparición en este mundo material de Gilberto Reyes Zafra, ilustre amigo que hizo de su fructífera vida un ejemplo de civismo y de participación activa en la búsqueda de mejorar siempre la condición de vida de sus coterráneos.
Nació Gilberto en esta ciudad de los parques un dos de marzo, hace 71 años. Acá mismo estudió su primaria y se graduó de bachiller en el Colegio Santander en el año de 1962, para luego encauzar su vida como hábil comerciante en piedras preciosas, inigualable orfebre y apasionado artesano artístico del metal amarillo que entronizó con éxito en los innumerables anillos de grado que desde entonces cobraron fama y le dieron reconocimiento a la Joyería Caracas de su propiedad desde el año de 1976, exhibiendo hasta la fecha con orgullo un fabuloso inventario de creatividad y buen gusto para complacer a los más exigentes.
Casado con doña Nohora Aristizábal, mujer a la que adoró con inquebrantable lealtad y quien le antecedió hace seis años en la despedida final, tuvieron cuatro hijos, el segundo de ellos, Federico, fallecido también en el año 2011, conformaron un hermoso hogar Cristiano, con principios y valores dignos de su ejemplo y dedicación familiar. Combinó su trabajo con la actividad cívica que tradujo primero en la participación como miembro de la Junta Directiva de Fenalco, Santander, en 1980 y por estas mismas calendas Presidente de la Asociación Colombiana de Joyeros y Similares.
Hace 32 años, en el mes de mayo de 1982, ingresó Gilberto como miembro de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, y asumió la presidencia de esta institución cuando el deceso de nuestro siempre recordado amigo, Roberto Jaimes Durán, precisamente en el mes de mayo del año 2008, hasta el día de su muerte, también coincidencialmente en mayo, distinguiendo su actuación como tal en beneficio de la ciudad y sobre todo en un tema de su más honda preocupación que lo incitaba en la promoción de los recursos naturales y ecológicos del entorno y que defendió con acciones encaminada a la defensa de los Páramos, entre ellos Santurbán, con el fin de protegerle el más preciado tesoro a las futuras generaciones de bumangueses, como él consideraba el agua.
En este tema fue un adalid silencioso pero efectivo… Un verdadero líder.
Todo aquél que conoció a Gilberto Reyes Zafra, lo definirá por siempre como un excelente ser humano; gran señor, bondadoso caballero e inapreciable amigo. Hace unos meses, en una visita Bucaramanga de un sobrino que reside en España, salí a comer con ellos y allí pude apreciar de primera mano su gran sentido familiar al referirse con inmenso cariño al núcleo familiar que siempre cultivó con esmero. Ese día también me enteré por su propia boca que su familia paterna, compuesta por tan solo dos hermanos que siempre hicieron gala de su fraternal afecto, provenía del municipio de Onzaga y que hasta allí, había organizado un paseo familiar con un hermano y su hijo mayor en busca de sus ancestros.
Estoy seguro, como todos ustedes, que Gilberto cumplió de sobra su papel en esta vida. Que tan solo nos resta despedirlo con sentimientos de pesar por no poder disfrutarlo más en esta vida, pero igual, deseándole paz por toda la eternidad.