Por: Julio A. Gonzalez Reyes – Director Ejecutivo SMPB

(Las palabras expresadas por nuestros columnistas son de libre opinión y de responsabilidad propia del autor que no compromete a la SMPB)

Bucaramanga, la ciudad bonita, como la conocemos por décadas, cada vez está más distante de su mote, producto de las decisiones de éste y sus anteriores gobiernos, por años hemos sido presos de las arbitrariedades de nuestros gobernantes y aunque pareciera que el saliente alcalde Rodolfo Hernández era una alternativa de cambio, resultó todo lo contrario, uno de los tantos lunares: La construcción de ciclorutas.

Si miramos desprevenidamente el proyecto, podría sonar como un acierto, pero la manera como se está desarrollando trae más afectaciones para la ciudad que beneficios, uno de éstos es la economía tan debilitada por las gestiones de este mandatario, quien paradójicamente viene del sector empresarial.

El alcalde Rodolfo Hernández gastó alrededor de 1300 millones de pesos en el estudio de este proyecto de ciclorrutas, teniendo en cuenta que la ciudad tiene otras prioridades como la recuperación de la malla vial, el fortalecimiento de la economía, mejoramiento de espacios deportivos, en fín, entre muchas otras cosas más; el administrador municipal decide invertir en un proyecto millonario que ha dejado un manto de dudas en la comunidad.

Ahora bien, en el desarrollo del proyecto cabe notar que se decidió romper el pavimento para instalar ladrillos elevando la superficie a la altura de un andén, con eso queda demarcada la separación entre la ciclorruta y la carretera, de tal manera que reduce las posibilidades de los vehículos para orillarse, especialmente en lugares críticos como una sala de urgencias, ejemplo la Clínica Chicamocha del Barrio Mejoras Públicas.

Por otra parte, los diferentes negocios también se ven afectados por este proyecto, son cada vez menos las personas que se acercan a éstos, producto de estas obras y por supuesto el daño colateral se ve y con vehemencia en la economía de nuestra ciudad y eso se convierte en un tema social delicado, si la economía no fluye en nuestros ciudadanos, es una ciudad destinada a quebrar.

Ahora bien, desde Fenalco y Cámara de Comercio de Bucaramanga se calcula que se cierran cerca de 5000 negocios ocasionado por el problema de la ciclorruta, si son 5000 y se multiplica por 5 empleados, aproximadamente 25.000 personas se quedarían sin empleo, en el menor de los casos que cada empresa sólo tenga a una persona, igual serían 5000 personas que quedan sin su posibilidad de sustento.

Son aproximadamente 47 mil millones de pesos en un mes, al año son casi 600 mil millones de pesos, que parte de la ciudadanía, dejaría de percibir en una ciudad en la que año tras año venimos experimentando el aumento del desempleo, no es un lujo que nos podemos dar los bumangueses y por eso hacemos el llamado para estar más atentos de lo que ocurre, aunque suena bonito, es un proyecto que tiene más afectaciones que beneficios.